Crítica de Cine: “The Square”

Por: Álvaro Inostroza

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El artista y el intelectual tienen responsabilidad con lo que ocurre con la sociedad en la cual están insertos. Esta no es una frase ideológica, sino que responde al hecho de que las obras y las decisiones culturales inciden en las vidas de las personas, más aun considerando el impacto actual de las redes sociales y de los espacios públicos en las grandes ciudades.

Esta podría ser una de las interpretaciones de “The Square” (2017), cinta dirigida y escrita por el cineasta sueco Ruben Ostlund y que se podría definir como un drama satírico porque implica una serie de críticas al mundo del arte y la intelectualidad de la sociedad desarrollada moderna.

Ostlund, de 43 años, había dirigido anteriormente cuatro largometrajes: “Gitarrmongot” (2004), “De Ofrivilliga” (2008), “Play” (2011) y “Fuerza Mayor” (2014), ésta última estrenada en Chile, con bastante éxito de crítica. “The Square” ratifica lo anterior, planteando un tema más personal y resuelto de gran manera por Ostlund.

El protagonista es Christian (Claes Bang), curador jefe del Museo Real de Estocolmo, centro que se dedica a difundir lo más actual del arte contemporáneo, generalmente arte conceptual de difícil comprensión, pero que da cuenta de la violencia del mundo contemporáneo, de su carencia de sentido y de la incomunicación entre el artista moderno y la gente común y corriente. Por ejemplo, la exposición actual son grandes montones de polvo colocados simétricamente unos al lado de los otros. También está exponiendo a través de un video un artista ruso, Oleg (Terry Notary), que imita a un chimpancé.

Christian es un hombre de éxito, poderoso en el mundo del arte europeo, hasta que surgen una serie de conflictos, que son los del intelectual moderno, cuando está preparando la próxima exposición, que se llama the square (la plaza) y pertenece a una artista argentina. Se trata de un cuadrado que se instala fuera del museo y que pretende convertirse un espacio de confianza ciudadano. En esa misma plaza es asaltado, lo que lo hace sentir la precariedad de la calle, hábitat de una gran cantidad de mendigos. Esta fascinante cinta se plantea como una reflexión inteligente sobre la relación entre la ética y la estética en el arte moderno; el rol de las redes sociales y sus límites; y principalmente cómo el artista y el intelectual se desprenden de la burbuja en que habitan y se hacen cargo de lo que pasa
en la ciudad.

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