Opinión: “El feminismo ha muerto”

Alejandra Zúñiga Fajuri Doctora en derecho Académica Universidad de Valparaíso

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Hoy tod@s se llaman feministas, incluso quienes no lo son realmente.  Y bueno: si tod@s son feministas, entonces nadie lo es. ¿O será que el feminismo real, el de Wollstonecraft, de Beauvoir o MacKinnon, está muerto?

Veamos. Recientemente ha aparecido nuestra querida “feminista” Emma Watson en toples en unas fotos para la revista Vanity Fair. Sí, la misma Watson que ha dado encendidos discursos por la igualdad de género en la ONU y que es embajadora de ONU Mujeres.

Las feministas la han tildado de “hipócrita” y Watson ha respondido que “existe un malentendido sobre lo que es el feminismo”. ¿y que es el feminismo, para Watson?

“El feminismo –dice ella- se trata de dar opciones a las mujeres. El feminismo no es un palo con el que golpear a otras mujeres. Se trata sobre libertad, sobre la liberación, sobre la igualdad. No sé qué tienen que ver mis tetas con esto”.

Buena pregunta ¿qué tendrán que ver sus tetas con el reclamo por un trato igualitario?

Hace un tiempo Fiona McCade escribió una interesante columna titulada “Beyoncé is not a feminist” y que ahora podría servirnos para responder a Watson. En la columna McCade considera incompatible que Beyonce use su cuerpo para vender discos y que, al mismo tiempo, se declare feminista. “Creo que lo que ellas hacen es barato y ¿Qué puedo decirte? El sexo siempre vende”. Pero “las feministas tenemos problemas con la forma en que nuestros hijos -especialmente nuestras hijas- están viendo a sus ídolos musicales diciendo por un lado: “Yo soy una feminista” y por el otro: “¡Ahora mira mis tetas!” (te suena, Emma?)

McCade considera curioso que la gente llame a Madonna un icono feminista. Claro que es rica y famosa, pero si hubiese hecho un buen trabajo para empoderar a la mujer, Beyoncé –o Watson- no necesitarían desnudarse para ser exitosas. Ese es el legado de Madonna.

Hoy hay toda una generación de jóvenes artistas femeninas que usan el sexo para vender su producto –música o películas (la de Emma, dicen, se lama ahora Beauty and the Breasts). Porque ellas no se sienten explotadas –piensan- esto las convierte en feministas. Pero habría que hacer un llamado de atención a Rihanna, Miley, etc. “Sólo porque has consentido en la venta de tu cuerpo no te conviertes en una feminista… Tal vez en tu propia mente te estás empoderando, pero desde donde te vemos el resto de nosotros, eres solo una mujer casi desnuda, girando enderredor de varios hombres completamente vestidos”. Porque -seamos honestos- dice McCade, “eso es lo que haces”.

La cuestión importante, Emma, es que si todo esto hiciera la vida mejor para las mujeres en el resto del mundo, sería feminismo, pero ohhhhh cierto! No lo hace. Muy por el contrario, la cosificación de la mujer mediante su hipersexualización la disminuye, la hace vulnerable, la reduce a cosa.

Los movimientos sociales recientes en Latinoamérica demandando el fin de los femicidios, los derechos sexuales y reproductivos, la demanda por igualdad de salarios, por inclusión política etc. son sólo una muestra de la importancia de rescatar el verdadero feminismo.

Y estas son sólo las demandas del mundo occidental, porque si nos concentramos en la realidad de las mujeres en países no occidentales veremos que todavía, en varios países africanos, se usa a las mujeres y niñas como botín de guerra –donde, por ello, se las viola y esclaviza. También en África es muy frecuente la ablación genital de niñas desde los 4 años -muchas de ellas mueren como consecuencia-. Según los datos de Unicef existen aprox. 140 millones de mujeres mutiladas, y al día se corta el clítoris a más de 8.000 niñas.

En China e India, por su parte, es común todavía el infanticidio de las niñas que resultan para sus familias más costosas que los niños; por lo mismo, las niñas suelen sufrir más desnutrición pues las familias alimentan preferentemente al hijo varón. En varios países musulmanes las mujeres no tienen derecho de estudiar, ni a ir al colegio ni menos a la universidad. No pueden salir de sus casas sin un hombre que las acompañe, no pueden trabajar sin autorización, no pueden ser testigos en juicios (o sus testimonios valen menos que el de los hombres), no pueden manejar y, hasta hace poco, tampoco podían votar (en Arabia Saudita aún no pueden. Sólo en diciembre del año 2015 se les permitió participar en elecciones municipales). Además, los femicidios especialesllamados y justificados como “crímenes de honor” son todavía muy frecuentes y están socialmente validados en muchos países.

Estas son libertades por las que el feminismo real aboga. No que las mujeres sigan teniendo la “libertad” de vender su cuerpo. Sé que hay feministas que insisten en que la “prostitución” es una expresión de las libertades femeninas. Pero yo no lo creo. Vender el cuerpo, sea mostrando de más para ganar más dinero o, directamente, teniendo sexo por dinero, no son, en mi opinión, expresión de la “libertad de la mujer” sino más bien de su opresión.

Bueno, Watson y Beyoncé han decidido vender su imagen sexy libremente, es su decisión y está bien –reclaman sus defensores- Ok. Pero por favor! no digan que lo hacen para liberar al resto de las mujeres del mundo! No digan que lo hacen porque son feministas!

Si Watson o Beyoncé realmente quieren ver qué tan empoderadas están, intenten llevar adelante sus carreras sin mostrar el culo o las tetas. Como lo hacen, por ejemplo, ehhhhh los hombres!

Es más, Beyoncé sólo tiene que mirar al hombre que está a su lado. Su marido, Shawn Carter, más conocido como Jay Z, también un artista de gran éxito. Pero vale la pena señalar que cuando Jay Z hace música, siempre está vestido de la cabeza a los pies.

Vivimos en un mundo donde la señora Carter lleva menos en el escenario que el señor Carter en la playa. Vivimos en un mundo donde la señora Carter cree que para tener éxito necesita ser sexy; El señor Carter, claramente no lo necesita (porque él sí es realmente libre).

Recordemos que desde que la talentosa compositora y cantante Alicia Keys decidió dejar de maquillarse y mostrar el poto, todas sus entrevistas comienzan con la misma pregunta “¿Por qué, Alicia?”.

Sólo las mujeres tenemos que dar explicaciones cuando decidimos que no queremos ser objetos sexuales, cuando nos salimos del estereotipo de género.

La opresión -sostiene Young- designa las desventajas e injusticias que sufren algunas personas, no sólo porque un poder tiránico las coaccione, sino por las prácticas cotidianas de una bien intencionada sociedad liberal.

Pero ser libre, querida Emma, para ser “un objeto sexual” no es ser libre. Y demandar por eso no es feminismo.

Alejandra Zúñiga Fajuri
Doctora en derecho
Académica Universidad de Valparaíso

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