Opinión: “El desafío de ser distinto” – Chile y discriminación

Por: Daniela Leyton Quezada

2023

Los medios de comunicación se han potenciado durante los últimos años gracias a las redes sociales y a la rápida difusión de información, que en ocasiones carece de fuentes confiables o de contenido fidedigno. Lo mismo sucede con la socialización de opiniones carentes de fundamentos, que incitan al odio y que dejan al descubierto que la batalla contra la discriminación en toda su esfera, es un largo camino por recorrer.

Si hace algunas semanas el temor era el cierre o estancamiento de las Oficinas de Diversidad y No Discriminación en los municipios, el 2 febrero se evidenciaba la agresión de la que fueron víctimas personas de la diversidad sexual privadas de libertad en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Antofagasta, a manos de funcionarios de Gendarmería de Chile. En reiteradas ocasiones, organizaciones de la sociedad civil, activistas de la diversidad sexual e informes de Derechos Humanos han denunciado la ocurrencia de este tipo de agresiones, torturas y delitos al interior de las cárceles chilenas que se basan en la discriminación arbitraria, definida y prohibida en la Ley Antidiscriminación.

El día 15 de febrero fueron las declaraciones de Alejandra Bravo, Vocera de Chile Vamos, haciendo el llamado a los heterosexuales a “no ceder” y a “defender un espacio ganado” en no avanzar hacia el Matrimonio Igualitario, la adopción homoparental y la educación sexual. Los dichos de la actual Presidenta del Partido Regionalista Independiente (PRI) y futura candidata a Diputada dan cuenta del desconocimiento, la ignorancia y la incitación al odio con declaraciones, que por decir lo menos, son de un nivel de irresponsabilidad tremenda.

Son décadas de lucha por visibilizar a la comunidad LGTB en la exigencia de igualdad de derechos para que puedan ser contratados en un trabajo sin discriminación, para que puedan acceder a los mismos beneficios en salud, previsión, herencia, tuición de hijos e hijas, acceso a vivienda y educación, para que puedan escoger si quieren o no contraer matrimonio, adoptar hijos y formar familia, ser reconocidos frente a la ley de acuerdo a la identidad que cada quien decide tener ¿por qué los heterosexuales deberíamos privar de derechos básicos a la comunidad LGTB? ¿es que acaso nos transformaremos en homosexuales si nos sumamos a la batalla de emparejar la cancha?

¿Acaso es común que hagamos el ejercicio de si estamos preparados para cuidar a los niños y ancianos, para tener educación de calidad, para respetar los derechos laborales? Son derechos que no se nos ocurriría poner en tela de juicio, aun cuando no se haga efectivo su pleno cumplimiento. Pero los Derechos Humanos no tienen la calidad de remate en una subasta o de su aplicación según la voluntad del mandatario de turno y tampoco del manoseo de manera tan liviana de parte de quienes hoy tienen la posibilidad de instalar una opinión en la ciudadanía.

De acuerdo a los datos de la Encuesta CADEM se ha mantenido durante 2 años consecutivos la aprobación del Matrimonio Igualitario con un promedio de 60% de respaldo de la ciudadanía y lo mismo sucede con la adopción homoparental que para el mismo periodo, ha aumentado su nivel de aprobación a un 42%. Luego de años de inercia legislativa, pareciera que por fin en Chile se entiende que cuando ciertos sectores de la población están en desventaja en el ejercicio de sus derechos, se deben adoptar medidas especiales de equiparación para así entregarles reconocimiento y protección.

La ciudadanía está internalizando que la igualdad de derechos no puede condicionarse a la orientación sexual e identidad de género de las personas y el deber de quienes participamos en la política no sólo es nutrir el debate, sino que se trata de generar acciones que propendan a la equidad y la igualdad de derechos, no a la segregación, la discriminación y la incitación al odio.

Quiero hacer hincapié en la lucha por el reconocimiento de derechos de la comunidad LGTB, en el camino que nos queda por recorrer en la eliminación de la violencia, de la desigualdad y la vulnerabilidad, porque los Derechos Humanos son transversales a todos y todas, no son de exclusividad de algunos pocos. Somos una sociedad democrática forjada luego de pasajes negros en nuestra historia, que debe seguir avanzando en el respeto y la valoración de su diversidad. Que la solidaridad y la empatía siempre sean valores que nos muevan, que nos guíen y nos permitan construir una sociedad siempre mucho mejor.

 

Daniela Leyton Quezada

Vicepresidenta Nacional de Diversidad, Inclusión y No Discriminación

Juventud Socialista de Chile

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