Pensiones de vejez y mercado de trabajo: factores que no se pueden menospreciar

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Por Pablo Arellano Ortiz

Profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social PUCV.

Hoy en día existe una gran controversia debido a los bajos montos de las pensiones que entregan las AFP y sobre todo por las altas expectativas que generó la criticada Comisión Bravo. Hay que precisar que el sistema de pensiones chileno se articula a través de dos grandes reformas, una llevada a cabo durante la dictadura en los 80 y la segunda durante el primer mandato de la presidenta Bachelet. Ambas se reposan en el ahorro de un trabajador durante su vida activa a una cuenta de capitalización individual. Existiendo correcciones al modelo mediante las pensiones solidarias.

Hasta el momento las salidas propuestas buscan una solución recurriendo a ideas preconcebidas y algunas muy ideologizadas. Sin embargo no se ha observado con detención los factores del sistema chileno de relaciones laborales que inciden en los bajo montos.

En este sentido a nuestro entender existen dos importantes factores: los niveles de desigualdad existentes y un porcentaje importante de trabajadores informales en nuestro mercado de trabajo. Se considera estos factores como relevantes ya que las prestaciones de vejez van a reproducir durante la vida pasiva las condiciones de vida que se tuvieron durante la etapa activa. Así, si se obtuvieron remuneraciones bajas durante la vida activa es considerablemente probable que el monto de la pensión sea a la vez bajo. Además, cabe considerar que estos factores influyen en la mayor o menor posibilidad de efectuar cotizaciones. Ello es de suma relevancia tanto para un régimen en capitalización como para uno en reparto. Sin cotizaciones un sistema de pensiones no resulta viable en el tiempo. Resulta necesario aclarar que en los sistemas de reparto la cotización es tanto o más importante que en los de capitalización.

En cuanto a la desigualdad, esta alcanza niveles importantes si se compara a Chile dentro del grupo de países desarrollados, club al que pertenece como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Recientemente dicha organización publicó un estudio en que se destaca a Chile como el país con mayor desigualdad salarial de entre 18 miembro de la OCDE. Se estima que la diferencia de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre en 2013 era de 27 contra 1.

El segundo factor es la composición del mercado de trabajo y en esto aludimos directamente al porcentaje de trabajadores informales presentes. La tasa de informalidad históricamente en Chile se ha mantiene por debajo de los niveles observados en la región latinoamericana. Si se consideran el período 2010- 2014, en función de los datos de la encuesta NENE, se nota una disminución constante hasta fines de 2012, pasando del 39,4% al 35,7%, mientras que en 2014 se registra un alza momentánea durante el primer semestre del año. No obstante estas cifras se debe señalar que un porcentaje muy importante, más de un tercio del mercado de trabajo chileno, pertenece a esta categoría. La cual no realiza cotizaciones y por ende no tiene derecho a pensión

Se estima que el camino iniciado por la reforma del 2008 es el correcto pero aún queda mucho por hacer. Sin embargo, los factores aquí expuestos resultan de suma importancia y determinantes al momento de fijar una política publica que pretenda aumentar el monto de las pensiones. Una visión técnica y no abierta a la complejidad de esta cuestión, resulta limitada en la búsqueda de mejores pensiones.

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